Los hijos e hijas de Momo



¡Escuchá!, se sienten venir, desde las entrañas de la Tierra a los “hijos e hijas de Momo”, con sus tambores latiendo, con sus mujeres bailando, con sus niños sonriendo.
¡Sentí!, ahí vienen en eterna procesión, cantando, soñando, amando, como si fuera un loco temblor, un indescriptible vértigo, a los hijos de los pueblos, desde los barrios confluyendo, en alegres movimientos, reuniendo, creando, un mundo mejor, un Pueblo con ritmos, colores y voz.
¡Ahí vienen!, entre las calles, acompañados por los árboles y las casas, los edificios, el cielo y el sol, con las melenas al viento, con brazos alborotados, con disfraces alucinantes, con melodías espectaculares, en procesión, allí donde todos son todos y sin embargo todos son uno: la vida viviendo.
¡Observá que ahí vienen!, hermosas murgueras, con gracia divina, con danzas sensuales, con ojos llenos de deseos, abriendo caminos, marcando con sus cuerpos el tiempo futuro del murgón, reuniendo con su belleza y figuras el cielo y la tierra, la luz del fuego y la luz de la luna, dando sentido a cada sonido que los murgueros recrean, sólo para verlas bailar.
¡Ahí se van!, “los hijos e hijas de Momo”, los revoltosos, los nómades, los que sin hacerles falta nada quieren todo, los provocadores, los inclasificables, que con sus instrumentos y canciones abren los oídos y los ojos moviendo y mezclando el espíritu del Pueblo.
¡Ahí se van!, los atrevidos, los sin miedos, los que detestan los tormentos, los que buscan amigos y amigas para hacerle la guerra a la tristeza, los que buscan un redoblante para no olvidar jamás como repiquetea la Tierra en el Universo.
¡Ahí se van!, los corsos, las comparsas, las murgas, los artistas que inventan, tocan y cantan los himnos de las Fiestas, los que vuelven como vuelve siempre todo primer amor, una necesaria ilusión, con ese justo humor, con esa loca pasión de ser un imperceptible gesto, un rulo de tambor.
¡Gracias gran Momo!: por esta salvaje inquietud, por esta libertad incondicional, por este fuego elemental, ¡por tu risa celestial!

Oscar Mardones.

No hay comentarios: